MRA ha sumado esta tarde su primera victoria en la final (3-1). El ambiente mágico que ha creado un pabellón universitario teñido de verde ha empujado a los jugadores hasta el triunfo.
Elprimer gol llegó en la primera parte, obra de Araça. El brasileño lanzó un potente disparo. El balón alcanzó tal velocidad que Juanjo no pudo hacer nada para impedir que se colara en su portería besando el larguero.
Los cuatros minutos restantes fueron de alto voltaje, tanto por la velocidad del juego como por la tensión entre jugadores, que motivó un feo enfrentamiento.
Tras el descanso, con el marcador a favor y cuatro mil gritos de apoyo, el MRA saltó al campo con la intención de aguantar el chaparrón de ataque del Pozo Murcia. Sin ambargo, MRA volvió a golpear primero. Eseverri subió con fe y fuerza hasta las inmediaciones del área rival, recibió el balón, amagó ante la salida de Juanjo, aguantó la embestida de un defensa, recortó a otro y disparó a la red.
Grandísima jugada del veterano capitán y el 2-0 al marcador.
El Pozo lo intentaba pero hoy no era su día; o el MRA y la marea verde no le dejaban reaccionar.Mientras, los navarros gozaban de contras peligrosas sin conseguir materializarlas. Precisamente tras una de ellas, el Pozo logró recortar distancias al conseguir Wilde el 2-1 tras una contra.
a falta de cinco minutos, los murcianos dispuesieron portero jugador y apretaron de lo lindo. Unos balones se topaban con el poster, otros con Juanito; y la mayoría, con la suerte, que también vestía de verde. De este modo, a diez segundos del final y con el corazón en un puño, Eseverri robó un balón, cambió el brazalete de capitán por el de héroe y regaló a los 4.000 aficionados el tercer gol y la tranquilidad que merecían.
Mañana, ¡más!




